12 de julio de 2012

La incontinencia urinaria puede afectar a la vida sexual y la relación de pareja


Más del 40% de estas pacientes presentan fugas de orina durante las relaciones  sexuales. 
Evitar las relaciones para que no se manifiesten los síntomas, no hablar del  problema o poner excusas sobre el tema pueden complicar la relación con la  pareja. 

Madrid, 11 de julio de 2012.- Menos estrés, más tiempo libre y una mayor producción de  hormonas vinculadas con la libido (como la testosterona o la serotonina). Todos estos factores  son los responsables de que, en esta época del año, tenga lugar un mayor número de  relaciones sexuales. Sin embargo, para algunas personas disponer de más oportunidades para  el sexo representa un problema difícil de afrontar. Es el caso de las mujeres que  padecen  incontinencia urinaria (IU). 


El doctor José Medina Polo, de la Unidad de Urología Funcional del Servicio de Urología  del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid,  explica que los dos tipos de IU, de  esfuerzo y de urgencia, afectan negativamente a la vida sexual de las pacientes. Para quienes  presentan IU de esfuerzo, el especialista señala que “la actividad sexual supone un esfuerzo físico y por ello muchas pacientes presentan fugas de orina con las relaciones sexuales, en un porcentaje que se ha descrito por encima del 40 por ciento”, existiendo unos valores similares en cuanto a la incidencia de disfunción sexual en pacientes con urgencia. 


Junto con los escapes de orina, los expertos aseguran que existen otros síntomas asociados a  la IU que afectan al plano sexual, como la disminución o pérdida de libido, la sequedad vaginal y la dispareunia o dolor durante la relación sexual. Asimismo, la IU provoca otras consecuencias  desde el punto de vista afectivo. La pérdida de autoestima, la vergüenza, la depresión o la  ansiedad son algunos ejemplos señalados por el doctor Medina Polo, quien advierte también del impacto que puede tener sobre la pareja este problema:  “puede tener implicaciones en la comunicación con la pareja, por ejemplo evitar las relaciones para que no se manifiesten los síntomas, no hablar el problema o poner excusas sobre el tema, con el efecto negativo que ello implica”. Frente a este tipo de comportamientos, el experto recomienda tener en cuenta que se 
trata de una situación  que afecta a mucha gente y para la que existe tratamiento. 

Sólo una minoría consulta a su médico 
A pesar de que hoy en día existen opciones terapéuticas farmacológicas y no farmacológicas 
eficaces frente a la IU, ésta continúa siendo entendida por muchas mujeres como un síntoma inherente al paso del tiempo que no tiene solución. Además, más del 30 por ciento de las  pacientes afectadas no plantean este tema en la consulta del médico por la vergüenza que  sienten, reduciendo con ello las posibilidades de curación. Todo ello ha conducido a un alto nivel  de infradiagnóstico de la incontinencia urinaria. 


Sin embargo, no todas las mujeres reaccionan de la misma manera al detectar el problema, siendo determinante la edad. Así, cuantos más años, menor son el interés y la actividad sexual, de modo que también existe una menor voluntad por parte de la mujer de tratar la incontinencia. También influyen otros factores, como el patrón de relaciones previo y el nivel cultural. Según explica el doctor Medina Polo, “las pacientes jóvenes y con mayor nivel cultural se encuentran preocupadas e interesadas y cuando llegan a la consulta han leído sobre el tema en revistas, han consultado en Internet o han charlado con amigas”. En este sentido, es conveniente tener en cuenta que el tratamiento resulta más sencillo y eficaz cuanto antes se acuda al médico una vez que se han advertido los primeros indicios de que existe un problema de incontinencia. 
Boletín Pfizer

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